miércoles, 7 de diciembre de 2016

Bolivia ya siente nostalgia por Al fondo hay sitio



Después de permanecer al aire por ocho años consecutivos, el capítulo final de la telenovela Al fondo hay sitio se emitió el lunes en Perú, registrando un récord de audiencia y dejando varios hitos en la televisión latinoamericana.

Los bolivianos tendrán que esperar dos semanas para ver el episodio a través de la señal abierta. El desenlace tuvo de todo: una muerte inesperada, la conformación de nuevas parejas, la reconciliación de antiguos romances, una dramática demolición, el encarcelamiento de una criminal y, obviamente, la transformación personal de una protagonista.

Como no queremos arruinar la sorpresa a los seguidores nacionales de la tira, vamos a dejar aquí lo que se refiere a la terminación para revisar cómo ha impactado en Bolivia este fenómeno televisivo sin precedentes.

Relación
El culebrón empezó a emitirse en Bolivia en 2010, un año después de su estreno en Perú, y su éxito fue instantáneo. La lucha de clases sociales representadas por las familias Gonzales y Maldini, además, de las altas dosis de humor, dramatismo y romance, fueron fácilmente identificables para la mayoría de la población boliviana.

Los capítulos de la teleserie fueron emitidos en nuestro país con una semana de diferencia a la programación en Perú. La impaciencia y la ‘viveza criolla’ hicieron que, durante años, los capítulos grabados de la señal América TV se vendan en los mercados en DVD como pan caliente.

Y es que el interés boliviano por la sitcom peruana se evidenció la noche del lunes cuando Gloogle registró un mayor volumen de búsqueda de sitios para ver el final en vivo. La ciudad que más atenta estuvo a Al fondo hay sitio fue Yacuiba, seguidas por Ivirgarzama y Quillacollo.

La telenovela no fue indiferente con Bolivia, pues el primer país que visitó el elenco fue el nuestro y, ya sea en grupo o individualmente, los actores han llegado al Estado Plurinacional en reiteradas ocasiones. La primera vez fue en 2011, cuando presentaron un espectáculo en el escenario principal de Expocruz, y al año siguiente el equipo completo montó un show en Real Santa Cruz.

Es más, dos de los protagonistas condujeron programas en la televisión boliviana, se trata de Érick Elera y Orlando Fundichely.
El primero animó el ciclo Verano caliente, en Red Uno, (2013), mientras que el cuba-no-peruano se puso al frente
de Esto es guerra, en PAT (2015).

Impacto

Se puede decir que el intercambio cultural entre ambos países creció a partir de Al fondo hay sitio. Pues mientras Joel, el personaje de Elera, popularizó en su país el ‘chiquitingo’, una palabra muy propia de los cruceños, nosotros nos apropiamos del ‘Oh my’, de Isabela Maldini o el ‘basuuura’, de Reyna Pachas.

Algo es seguro. Que no habrá otro país en el mundo que extrañe tanto Al fondo hay sitio como Bolivia, porque era casi boliviana

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