viernes, 14 de marzo de 2014

Mil capítulos de al fondo hay sitio

La telenovela peruana Al fondo hay sitio (AFHS) llegó al capítulo 1.000 al inicio de la sexta temporada. En Santa Cruz, el punto de distribución más importante, La Ramada, vendió en un día 3.000 copias en DVD. El culebrón tiene preferencia en Perú, Ecuador y Bolivia; su éxito está basado en la crítica social con chispazos de comedia popular. La trama avanza de acuerdo con lo que el público sugiere, a los guionistas, a través de redes sociales. Cada personaje habla con jerga propia y cuenta con una canción que lo identifica. Tienen sobrenombres crueles, como Platanazo (esposo despistado) y Paloseco (rica edad avanzada).

Los personajes plantean una historia con marcado clasismo social en Perú. Los Maldini representan a ricos frívolos, racistas, vacíos y liberales; mientras que los Gonzales a los pobres y provincianos ingenuos, pero todos terminan juntos.

Se ha cuestionado el lenguaje racista de algunos personajes, en especial de Isabella, homofóbica y discriminadora. Para su productor, Efraín Aguilar, AFHS es testimonio del racismo en Perú, pues “está en todo sitio”, dice. Llaman la atención los rasgos sociológicos de personajes juveniles como el “flojo”, encarnado por Joel (Erick Elera), la eterna celosa de Grace (Mayra Couto), la inescrupulosa de Shirley (Areliz Benel) y el inseguro Nicolás (Andrés Wiese). Se calcula que en los mercados Mutualista, La Ramada, Los Pozos y las tres ciudadelas, cada sábado se venden 90.000 copias de capítulos anticipados a la emisión local. AFHS es un fenómeno mediático de gran influencia sociocultural

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